Trump: ¡5.000 dólares gratis para todos!

Emma
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Trump: ¡5.000 dólares gratis para todos!

A veces, desde Europa miramos con creciente asombro el circo político del otro lado del océano. Donald Trump hizo una promesa llamativa durante un acto en Dallas: cada estadounidense adulto recibirá 5.000 dólares si los republicanos conservan la mayoría en el Congreso.

Trump llama a este generoso pago el “dividendo Trump”, como recompensa por el éxito económico del país. La idea de que un presidente vaya a enriquecer a todo el mundo por su cuenta simplemente repartiendo cheques suena, por supuesto, a sueño. Pero detrás de esta generosa actuación de Papá Noel se esconde una buena dosis de oportunismo político y corrupción.

¿Corrupción abierta con un lazo alrededor?

Mientras Trump lo presenta como un dividendo empresarial de un país exitoso, los críticos, economistas y políticos llaman al plan simplemente un soborno político y una compra de votos. Al fin y al cabo, según la ley electoral federal estadounidense (18 U.S.C. § 597) es ilegal ofrecer dinero o bienes de valor a cambio de votos.

Vincular directamente un pago federal de más de un billón de dólares a un resultado electoral concreto estira considerablemente los límites jurídicos y éticos de la democracia.

Por qué nunca podrá cumplir esta promesa

Antes de que los votantes estadounidenses encarguen su nuevo yate, hay un pequeño problema: Trump no puede cumplir esta promesa en absoluto, ni jurídica ni económicamente.

  1. Ningún poder constitucional: según la Appropriations Clause de la Constitución estadounidense, un presidente no tiene la facultad de repartir dinero sin más. Solo el Congreso de Estados Unidos decide sobre la aprobación y asignación de los presupuestos públicos. Aunque su partido gane, el presidente no recibe automáticamente un saco de dinero para repartir.
  2. Un agujero impagable: pagar 5.000 dólares a unos 245 millones de adultos cuesta, según las estimaciones, entre 1,2 y 1,35 billones de dólares. El vicepresidente J.D. Vance sugirió que los ingresos arancelarios podrían cubrirlo, pero esos ingresos se quedan muy lejos de una cantidad tan gigantesca.
  3. La hiperinflación al acecho: el economista Peter Schiff advirtió de que imprimir dinero para este pago gigantesco provocará una enorme ola de inflación. En lugar de que todo el mundo se haga rico, la compra y la gasolina simplemente se vuelven inasequibles.

Grandes promesas, letra pequeña

Hacer grandes promesas que no se pueden cumplir: es un fenómeno conocido en la política estadounidense y en el mundo tecnológico.

Por eso, el “dividendo Trump” es sobre todo un eslogan de campaña. Ninguna ley, ningún presupuesto, ninguna financiación. Lo que sí hay: un presidente que vincula un pago de más de un billón de dólares a un resultado electoral. Eso no es un plan económico, sino una ronda de pujas.

Desde Europa lo contemplamos con una mezcla de asombro y reconocimiento. Esto es lo que en los Países Bajos llamamos una moción de cerveza gratis: una propuesta a favor de la cual está todo el mundo, exactamente mientras nadie tenga que explicar quién paga la cuenta.