Por qué es hora de dejar Google Fotos

Por qué es hora de dejar Google Fotos

Hacemos más fotos que nunca. Con sus mil millones de usuarios, Google Fotos parece el lugar lógico para guardar esos recuerdos: cómodo y profundamente integrado en tu teléfono. Pero esa comodidad “gratuita” tiene un precio. Mientras Google guarda tus recuerdos, también los usa para sus propios fines.

Creemos que la privacidad no es un extra. Por eso exponemos qué ocurre con tus fotos en Google y por qué merece la pena considerar una alternativa europea.

Tus fotos no son realmente tuyas

Google cambió las reglas en silencio. Las fotos que subes pueden usarse para entrenar los modelos de IA de Google, ya sea una foto familiar, una captura de pantalla o una foto de vacaciones. Tu biblioteca privada, construida a lo largo de diez años, se convierte así en un conjunto de datos por el que no recibes nada a cambio. Cada cumpleaños, cada foto de hospital, cada momento que preferirías haber guardado para ti: todo pasa por el mismo molino.

A esto se suma que Google tiene las llaves de tu caja fuerte digital. Técnicamente, empleados o sistemas automatizados pueden ver qué hay en tus fotos, dónde se tomaron y quién aparece en ellas. Google analiza esos metadatos, esas ubicaciones y esos rostros, y a veces saca conclusiones sobre quién eres a partir de detalles como la ropa o un reloj. Piénsalo bien. De tus fotos se puede deducir dónde vives, cuándo estás fuera de casa, con quién te relacionas, a qué médico acudes y a qué iglesia o mezquita entras. Esa información no desaparece. Puede reaparecer años después para elaborar perfiles, por parte de anunciantes o de partes a las que nunca diste permiso.

Cuando sale mal, sale muy mal

Esa falta de privacidad no queda sin consecuencias. Google analiza las fotos con IA en busca de contenido ilegal. La intención es buena, pero los algoritmos cometen errores, y esos errores afectan a personas reales. En 2021, un padre de Texas fue denunciado a la policía y perdió su cuenta tras enviar una foto médica de su hijo al médico. Inocente, pero el algoritmo pensó lo contrario.

Imagina que te pasa a ti. Haces una foto de un sarpullido en la espalda de tu hijo para enviarla al médico de familia. Un sistema marca la foto. Sin previo aviso, tu cuenta queda congelada. De un solo golpe pierdes no solo tus fotos, sino también tu Gmail, tu calendario, tus documentos y el inicio de sesión con el que accedes a decenas de otros servicios. Recibes un correo estándar, sin ninguna persona al otro lado, y sin una forma decente de reclamar.

O piensa en el futuro. Dentro de cinco años, una aseguradora, un empleador o un organismo público querrá saber quién eres. Los rostros, las ubicaciones y los patrones de tu biblioteca de fotos llevan entonces años almacenados, listos para cruzarse. Hiciste esas fotos para capturar un momento, no para construir un perfil. Y sin embargo, eso es exactamente lo que ocurre.

Una alternativa europea

Tus fotos no tienen por qué pasar por ese molino. En PixelUnion están en servidores europeos, bajo el RGPD. No se analizan para entrenar IA ni para elaborar perfiles. Ningún algoritmo que congele tu cuenta sin más, ningún perfil que se use en tu contra años después. La plataforma es de código abierto, así que no tienes que fiarte de nada por buena fe.

Lejos de Google, lejos de los gigantes tecnológicos estadounidenses, y tus recuerdos bajo tu propio control. Para eso exactamente se creó PixelUnion.

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