890 millones de euros de multa para Google, ¡el muro invisible de Google!

Internet debería ser un terreno de juego abierto, pero para quien haya seguido las noticias de los últimos años está claro: el árbitro tiene mucho trabajo con un jugador en concreto. Google ha vuelto a ser multado por la Comisión Europea, con un total de 890 millones de euros, por infracciones graves de la Digital Markets Act (DMA).
En Pixelunion creemos en un ecosistema digital abierto. Pero los hechos demuestran que Google actúa más a menudo como un señor feudal en un ‘feudalismo digital’ que como un proveedor neutral.
¿Qué ha pasado exactamente?
La Comisión Europea sostiene que Google abusó de su poder en dos frentes:
- Autopreferencia en los resultados de búsqueda: Google colocaba sus propios servicios (como Google Shopping y vuelos) de forma destacada en la parte superior, mientras que la competencia quedaba relegada. Por ello recibió una multa de 460 millones de euros.
- Anti-steering en Google Play: los desarrolladores no podían informar a los consumidores sobre opciones más baratas fuera de la Play Store. Esto supuso una multa adicional de 430 millones de euros.
No es un incidente aislado. Es un patrón. Anteriormente, el gigante tecnológico ya recibió multas récord por un total de miles de millones de euros por sus prácticas en torno a AdSense y Android.
De las compras a las fotos: una comparación peligrosa
Quizá te preguntes: ¿qué tiene que ver un caso antimonopolio sobre reservas de hotel con el almacenamiento de mis fotos en Google? Todo.
El principio del ‘self-preferencing’ (favorecer los servicios propios) puede aplicarse sin esfuerzo al material visual. Imagina un mundo en el que la fotografía de stock propia de Google o sus imágenes generadas por IA siempre tengan prioridad en los resultados de búsqueda sobre los portafolios independientes de los fotógrafos. Si Google decide que su propio ecosistema ‘Google Photos’ o su IA Gemini deben ser el estándar, las plataformas alternativas y los creadores individuales sencillamente se vuelven invisibles.
El riesgo es que, como creadores, dejemos de ser “propietarios” de nuestra presencia digital y pasemos a ser meros “inquilinos” en las tierras de Google.
Por qué no se puede confiar en Google
Las fuentes dibujan la imagen de una empresa con una “búsqueda patológica de beneficio y poder”. Aunque a menudo promete enmendarse con eslóganes grandilocuentes como “do the right thing”, las infracciones repetidas demuestran que las multas de cientos de millones son para ellos simplemente un “coste de hacer negocios”.
Además, Google utiliza tácticas de lobby agresivas (solo en Bruselas gasta más de 30 millones de euros al año) para debilitar las leyes que precisamente deberían proteger a los consumidores y a las pequeñas empresas.
Conclusión: protege tu independencia
La reciente sentencia del Tribunal de la UE confirma lo que muchos ya temían: Google emplea prácticas ilegales para limitar la libertad de elección del consumidor. Si no miramos con ojo crítico cómo gobiernan estos guardianes de acceso nuestro mundo digital, perderemos el control sobre cómo se encuentra y se comparte nuestro propio trabajo.
En Pixelunion seguimos luchando por un mercado transparente.